EL APRENDIZAJE "ATMOSFÉRICO"

"HAY APRENDIZAJES QUE NO SE ENSEÑAN, SE CONTAGIAN"

La educación emocional, de las actitudes y de los valores son trasunto de un aprendizaje que llamo “atmosférico”, porque son aprendizajes que no se enseñan sino que se contagian.
El adulto, con su presencia, irradia una atmósfera, genera un clima y conforma un ambiente en el que el alumno se sumerge.  Es algo que se respira y que se incorpora por la continuidad, persistencia y permanencia de unos estímulos que terminan haciéndose habituales y familiares.


Las atmósferas nos envuelven y modelan, nos penetran, nos forman y conforman.
Las atmósferas son tremendamente poderosas por su sutileza y levedad y constituyen una especie de curriculum oculto que, sin embargo, es luego el más visible de todos.
El aprendizaje atmosférico es un aprendizaje mucho más sutil, y por la tanto más efectivo, que aquel que se realiza a través de intervenciones directas y muy explícitas.
Es un aprendizaje que no se piensa sino que se respira, que no se elabora sino que se incorpora sin darse cuenta y , por eso mismo, no se puede dar cuenta de él.
Es un aprendizaje que al ser difuso es aprehendido por cada poro y alcanza a cada célula.
Va mucho más allá de lo mental consciente y por eso se va conformando como algo vital, existencial, como un modo de operar global de la persona.
Sus características hacen de él un aprendizaje atmosférico, etéreo, pero tremendamente significativo y poderoso.
 

De todo ello concluyo la necesidad de pararme y tomar conciencia por unos momentos de la atmósfera que me rodea, la que yo creo o configuro con mi modo de actuar así como del ambiente que continuamente voy entretejiendo con los hilos invisibles que me mueven hacia aquello que hago sin saber muy bien los porqués ni el cómo. La observación atenta de los niños que me rodean me devuelve siempre algo de lucidez y comprensión sobre aquello que yo emito. Y ya sé que emito no sólo, ni tan siquiera fundamentalmente, con la palabra conceptual. En no pocas ocasiones la materia-energía de mi voz (tono, vibración, volumen), de mis gestos, de mis movimientos, de mis ritmos y de mi presencia no hace sino ir contaminando un ambiente en el que yo mismo me veo afectado por la propia asfixia. 
Por José María Toro

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QUE CANTEN LOS NIÑOS

Seguimos despues de muchos años sin escucharlos y son tantos los que estan cantando con su lloro y penas que no escuchamos sus voces....pensemos en ellos cada dia un poco,hagamos pequeños gestos con los que tenemos al lado...todos necesitan un poco de Amor....no los dejemos de querer nunca,son inocentes expuestos ha este Mundo voraz y materialista.