EN BUSCA DE LA INFANCIA PERDIDA

"El stress en el niño proviene de metas difíciles o que él no fijó" Especialistas explican cómo la demanda excesiva enferma a los chicos.

Hasta el stress, considerado la plaga del siglo XX en la civilización occidental, ya ha dejado de pertenecer únicamente al mundo de los adultos. Los chicos también lo sufren y cada vez más, advierten diversos especialistas consultados por La Nacion. En esa dirección se alinean los últimos informes internacionales sobre salud.
"Vivimos en un mundo de permanentes cambios, acelerado. Se espera que los chicos demuestren cotidianamente sus posibilidades como futuros productores a través de su rendimiento escolar, de las posibilidades competitivas, de la multiplicidad de saberes que se les imponen. En la era de la productividad todo está pautado, hasta el juego... ¿No se confundirá al niño con un adulto en pequeño? ¿Cómo vamos a recategorizar la infancia?", plantea Beatriz Janín, directora de la carrera de especialización en psicoanálisis con niños en la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA).
"Los chicos han quedado apresados por exigencias contradictorias: entre los mandatos sociales del triunfo y la ausencia de modelos que señalen un camino, entre el bombardeo de estímulos y la caída del valor de la palabra, entre la problemática de la violencia y la muerte irrumpiendo en la vida cotidiana y la carencia de ideales sociales y redes identificatorias que contengan", resume Janín.

Síntomas que alertan
Si bien en nuestro país es difícil precisar datos, queda claro que el stress infantil se observa cada día con mayor frecuencia, comenta el doctor Miguel Márquez, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Francés. Y agrega: "La cuestión, que trasciende las fronteras nacionales, comenzó hace ya bastante tiempo".
Un reciente trabajo publicado por el diario español El Mundo estima que cerca del 40% de los chicos de ese país tiene problemas relacionados con el stress, mientras que otro estudio similar realizado por la Universidad de Michigan sobre "usos infantiles del tiempo" concluyó que los hijos tienen igual presión y los mismos cuadros de stress que sus padres.
Más aún: el 8% de ellos padece depresión y el consumo de Prozac ("la píldora de la felicidad") se ha multiplicado por cuatro en un solo año. De esa forma, mientras el stress de los mayores se come a los pequeños, la venta de ansiolíticos, antidepresivos y nuevos neurolépticos continúa en aumento. Y en pos de emparchar la situación, ¿nos se los está contaminando una vez más?
En realidad, los padres no reconocen que su hijo está estresado: consultan a médicos y psicólogos por síntomas como trastornos de atención y en el aprendizaje, agresividad, enuresis (hacerse pis en la cama), dificultades para dormir, enfermedades psicosomáticas (asma, alergias), hiperactividad, apatía o aburrimiento, explica el doctor Guillermo Fernández MacLouglin, médico pediatra de Paideia.
"Además -prosigue Fernández MacLouglin-, existen muchas otras crisis que también pueden desbaratar el equilibrio emocional de los chicos: el nacimiento de un hermano, mudanzas, la separación de los padres, los viajes, los primeros días de clase." Y cuando las demandas sobrepasan sus fuerzas físicas y psíquicas, terminan enfermándose: "Esto es algo de todos los días", concluye.
Gabriel Doncino, psicólogo y miembro de APBA, sostiene que stress es un término meramente descriptivo y que no implica ningún problema específico; en el caso de los chicos, es preferible hablar de estados de acumulación de tensión. Y pregunta: "¿Cómo se va a sostener emocionalmente un chico cuando el medio en que vive está alterado?" Recientes investigaciones asociaron una infancia altamente estresante con alteraciones: desde una autoestima baja, fallas en el rendimiento académico y dificultades para desenvolverse en la sociedad y hacer amigos, hasta el desarrollo de graves trastornos de personalidad, conductas delictivas y la adicción de sustancias (tabaco, alcohol o drogas).
Es fundamental tener presente que el stress infantil no se manifiesta de igual modo que en los adultos y que con los tratamientos actualmente disponibles es posible prevenirlo.

El arquetipo del shopping
Para Stella Maris Vázquez, investigadora del Conicet y directora de la carrera de Educación de la Universidad de La Plata, no se deriva de un ritmo intenso de tareas escolares, sino de la fijación de metas muy difíciles de alcanzar o que él mismo no se ha propuesto. "La energía la tienen -añade-, el problema es cómo la canalizan en un mundo extremadamente competitivo y que no les ofrece las herramientas necesarias para alcanzar sus objetivos". Para ella, la escuela actual ni exige ni da.
La doctora Liliana Chertkoff, médica sanitarista, compara el arquetipo del shopping con el estilo de vida de los chicos: ambientes cerrados, falta de espacios verdes y actividad física, comidas "chatarra", ruido ambiental, videojuegos, consumismo... "Todos ellos son factores sumamente estresantes", afirma.
"Los padres mismos se han convertido en una fuente de stress, de presión, porque exigen felicidad por medio de objetos que intentan llenar un vacío. Se forma un reflejo condicionado: ´Cada vez que me dan un regalo tengo que ser feliz. Y no hay persona más triste que la que está obligada a ser feliz´, dice el pedagogo y escritor Jaime Barylko. Para él, los chicos son los más estresados de esta sociedad de consumo, sin educación ni valores, hedonista, constantemente exigiendo felicidad.
La competencia se ha desplazado de las habilidades a las posesiones, y esto lo arranca al niño de su desenvolvimiento natural, de su mundo interior de fantasías e imaginación.
En suma, se le quita su libertad.
¿Cómo haremos, entonces, para devolvérsela? ¿Revalorizando los lazos sociales, la palabra y los derechos del niño? ¿Revalorizando las redes identificatorias, afectivas e institucionales, así como los conceptos de solidaridad, cooperación y justicia?
Por Ignacio Escribano
Especial para LA NACION
(El autor es médico. Periodista científico)
Domingo 1 de agosto de 1999 | Publicado en edición impresa

 

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QUE CANTEN LOS NIÑOS

Seguimos despues de muchos años sin escucharlos y son tantos los que estan cantando con su lloro y penas que no escuchamos sus voces....pensemos en ellos cada dia un poco,hagamos pequeños gestos con los que tenemos al lado...todos necesitan un poco de Amor....no los dejemos de querer nunca,son inocentes expuestos ha este Mundo voraz y materialista.